viernes, 10 de abril de 2020













Un poco de historia Aberri Eguna 1932

Un poco de Historia el primer Aberri Eguna (1932)

La celebración tuvo lugar tras la instauración de la Segunda República española. El nacionalismo catalán contaba con la celebración de la "Diada" ya desde 1889 y el nacionalismo gallego con el "Día de la Patria Gallega" desde 1919.
El primer Aberri Eguna en 1932, congregó a 60.000 personas y fue convocado en Bilbao por el Partido Nacionalista Vasco el 27 de marzo de 1932, Domingo de Resurrección, y consistió en una manifestación que partiendo de la plaza del Sagrado Corazón, finalizó en la casa natal de Sabino Arana, Sabin Etxea, rehabilitada en 1931 como sede del PNV en Bibao, donde Luis Arana descubrió una placa conmemorativa del evento.
El siguiente año, 1933, fue la ciudad de San Sebastián la que albergó la concentración festiva con el lema Euzkadi-Europa, interviniendo en el mismo José Antonio Aguirre y Telesforo de Monzón. En 1934 se celebró en Vitoria contando con la presencia de Manuel de Irujo.
En 1935, durante el bienio radical-cedista, se celebró en Pamplona. Sin embargo, la manifestación contó con la oposición del Gobierno y de la derecha navarra y para conseguir el necesario permiso gubernativo se debió cambiar su nombre por el de "Euzko Eguna" (Día Vasco), así como su fecha de celebración, realizándose diversos actos políticos y folclóricos en el frontón "Euskal Jai" y en la plaza de toros. El inicio de la Guerra Civil en julio de 1936, conllevó que no hubiera una celebración unitaria en una localidad determinada, aunque se festejó la efemérides realizando actos menores en diversos lugares.
Durante la dictadura franquista (1937-1975) fue un evento inicialmente proscrito en España y que sólo a medida que transcurría el tiempo fue celebrándose, siempre como una jornada reivindicativa y de lucha por las libertades. Sólo en el País Vasco Francés, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el PNV y el Gobierno Vasco en el exilio siguieron manteniendo esta celebración.
En 1947 se produjo la primera concentración significativa, en Bilbao. Poco después, el 1 de mayo, Vizcaya fue el escenario de una huelga general en el sector metalúrgico, que también fue apoyada por el PNV, que movilizó a unos 50.000 obreros y terminó con la ocupación por parte del Ejército de Bilbao, cuatro mil detenidos y la desarticulación de los comités locales de la Unión General de Trabajadores y de la Confederación Nacional del Trabajo.
En 1963, por primera vez en la historia, un grupo exclusivamente vascofrancés, Enbata, convoca una celebración del Aberri Eguna al margen del PNV.
A partir de 1964, las convocatorias se hacen ya en España, siempre bajo presión policial. Ese año, la localidad elegida fue Guernica, con una asistencia que desbordó las previsiones del PNV. En 1965, Vergara fue el escenario, con los accesos a la ciudad cortados por la policía franquista, trasladándose a Vitoria el año siguiente.
Ese año, 1966, Euskadi Ta Askatasuna (ETA) efectúa su primera convocatoria, en Irún y Hendaya. En 1967 se realizó en la céntrica Plaza del Castillo de Pamplona, con severas medidas de seguridad, finalizando con una carga policial y la detención de más de 300 participantes. Otros hitos significativos de la celebración son la celebración conjunta de EGI y ETA en 1969 o la primera celebración conjunta celebrada en Bayona (Francia) en 1972, con la asistencia, entre otros, del Partido Nacionalista Vasco, ELA-STV, EGI, ETA, o Enbata.
A finales de la dictadura y durante la Transiciónfue adoptado por todos los partidos nacionalistas vascos y por los no nacionalistas de izquierdas como fiesta de la patria vasca, o día nacional del País Vasco, así en 1975, en Guernica, a la convocatoria conjunta asistieron personalidades internacionales, siendo algunas de estas también detenidas por la policía.
En 1978 se produjo una histórica convocatoria conjunta que reclamó un estatuto de autonomía para el País Vasco. Tras las primeras convocatorias conjuntas, a medida que se iba enrareciendo el ambiente político en el País Vasco, estas se fueron rompiendo. El PSE-PSOE dejó de celebrar el Aberri Eguna después de la edición de 1979, aunque recuperara la fiesta de forma efímera cuando se fusionó con Euskadiko Ezkerra en 1993.
Aberri Eguna en el Centro Vasco de Caracas, es la comunion de cientos de vascos en el dia de Pascua de Resureccion. Gracias a aquellos hombres que desde Agosto 1940 comenzaron a proyectar e idear el Primer Centro Vasco de Caracas, tales como Angel Aznar, LLari Ariño, Triki Azpiritxaga, Aitor Elguezabal y Blas Garate



EL PRIMER ABERRI EGUNA 5 DE ABRIL 1942 - CARACAS

Tras 3 años de la llegada de los primeros barcos a Venezuela, en 1942, el día de inaugurar el primer Centro Vasco: Domingo de Pascua de Resurrección, simbólicamente designado para feste­jar Aberri-Eguna (Día de la Patria) desde 1932.

Desde Agsoto 1940, comenzaron a idear y proyectar el primer Cenro vasco, Angel Aznar,Llarri Ariño, Triki Azpiritxaga, Aitor Elguezabal y Elias garate

El primer domicilio del Centro Vasco estuvo de Velázquez a Cipreses N* 9. Los actos oficiales de inauguración se llevaron a cabo los días 4 y 5 de abril.Coincidiendo con la celebracion del Aberri Eguna

El trabajo de organización lo inició un grupo de amigos, y pronto trascendió a una primera reunión formal en el bar "Santa Capilla", donde se redactaron los estatutos.

Cuando las reuniones comenzaron a ser más nutridas, hubo que buscar un local mayor, y (los vascos han preparado siempre sus organizaciones cerca de una buena mesa) pasaron sus reuniones al "Txoko", un restaurant de Juan de Léniz, cerca del templo de Santa Teresa, donde fue elegida la primera directiva: Presidente: José María de Echezarreta; secretario: José María de Barrenechea; tesorero: Illari de Ariño; vocales: Ricardo de Goya, Ricardo de Leizaola, Salvador de Urroz y Silvino de Mugarra.

Hay una curiosa memoria de esta inauguración en que se dan detalles como éste: "La directiva estudió al mismo tiempo la conveniencia de celebrar un banquete; pero por razones expuestas por varios socios se decidió celebrar un cocktail, ya que de tener lugar el banquete quedaría al margen la inmensa mayoría de los vascos por el excesivo costo del mismo, teniendo en cuenta la gran cantidad de invitados, así como el carácter de los mismos. Y lo que se trata, precisamente, en este día es de dar a la festividad un carácter de verdadera fraternidad vasca".

Y en otro lugar, después de describir los actos: "El número de cocktails servidos gratuitamente fue de unos 1.200, no llegando su costo a 200 bolívares; lo que refuerza lo acertado del acuerdo de directiva de celebrar un cocktail en lugar del banquete".

Era tan precaria la situación de los vascos todavía en 1942, que además de tener que pintar la casa entre los socios y los mismos miembros de la directiva, se vieron en la necesidad de reunir entre ellos unos bolívares para adquirir las banquetas usadas que tuvieron como primer mobiliario. Obliga al reconocimiento comprobar ahora, a la distancia de 35 años de prosperidad, el entusiasmo que necesitaron aquellos directivos para oponerse a los pesimistas y entrever las cosas con el mínimo de sueño y esperanza necesario para desafiar la lógica, porque después hasta tuvieron que obtener prestados algunos pocos muebles de la Mueblería Lombao para salir del apuro de recibir a los invitados:

General Isaías Medina Angarita, Presidente de la República (nombrado Presidente Honorario del Centro Vasco "en testimonio de agradecimiento de los vascos por las atenciones recibidas de las autoridades y pueblo venezolano"); Dr. Luis G. Pietri, Gobernador del Distrito Federal; F. De Giulio Sánchez, Prefecto; S. E. el Embajador de los Estados Unidos en Venezuela; Mr. Bret, Secretario del Agregado Naval de los Estados Unidos; S. E. el Embajador de la Gran Bretaña; Mr. Anderson, Secretario de la Em­bajada Británica; Mr, Raymond Vis, representante de la Francia Libre; Dr. Arturo Uslar Pietri, Secretario de la Presidencia de la República; Eleazar López Contreras, ex-Presidente de la República; Srta. María Edilia Va­lero, del Hogar Americano; Dr. Enrique Aguerrevere, Ministro de Fomen­to; Dr. Ángel Aguerrevere, Asesor Jurídico del Ministerio de Fomento; Dr. Rafael Vera, médico de la Asociación Vasca de Socorros Mutuos; Dr. José Izquierdo; los señores Long y Rixon, del Club Victoria; Mr. Stanley Ross, periodista americano; Dr. Juan Iturbe; Sr. Alvarez de Lugo, Presidente de los Boy Scouts; Sr. Antonio Arraiz; Sr. Napoleón Arraiz, del Instituto de Inmigración; Dr. S. Gonzalo Salas, "propugnador de la inmigra­ción vasca", director del Ministerio de Agricultura; Dr. Gerardo Sansón, director del Instituto de Inmigración; Sr. Zozaya, Cónsul de México; direc­tores de los diarios "El Universal", "La Esfera" y "El Heraldo"; director de la Radio Caracas; director del Colegio La Salle; Sr. Aureliano Huertas; Dr. Aranguren, ex-representante de Venezuela en Francia; Mr. John Lon-don; Mr. J. R. White; Mr. Robert Bottome; Mr. William Coles; Mr. F. I. Martin, y Sr. Manuel Matenzo. Excusaron su asistencia, por hallarse au­sentes, el ex-Presidente Eleazar López Contreras, Dr. Gerardo Sansón, Dr. Enrique Aguerrevere y Dr. Arturo Uslar Pietri. Asistieron, además, el Sr. Luis Churión, Presidente del Hogar Americano; Sr. Faustino Enrique Moreno, Sr. Froilán Anzola, sin contar la numerosa concurrencia de invi­tados por amistad y relación.

Pero cuando terminaron los actos, los directivos repararon en la situación que se produciría si sus buenos amigos invitados regresaban a nuevas visitas, como habían prometido y ellos deseaban ciertamente, y de­cidieron comprar los muebles prestados. Lombao les concedió el crédito a un precio de regalo. Si bien el crédito resultó bueno, también el Sr. Lombao supo responder al cumplimiento, porque aquellos muebles adquiridos hace quince años parecen aún nuevos en la Secretaría del Centro Vasco actual.

Es justo recordar aquí, con la minuta de una reunión de directiva de aquellos días, la contribución de trabajo y materiales que hicieron Adrián de Salútregui, Félix de Zubizarreta, Andoni de Borde y Ricardo de Arrúe.

El primer conserje del Centro Vasco fue Tomás de Duralde, quien atendió todos los servicios inaugurales.

Con el nombramiento del Presidente de la República como Presidente Honorario se acordó designar Madrina del Centro Vasco a la señora Carmen de Pietri en atención a su colaboración en las gestiones de abrir sus puertas, quien después, por hallarse fuera del país, delegó en su gentil hija, la señora Carmen Pietri de Pérez Dupuy.

La bendición de los locales estuvo a cargó de Monseñor Hortensio Carrillo, Párroco de Santa Teresa. Quedan numerosos testimonios escritos de la simpatía y el calor que rodearon en Caracas a la creación ae este primer centro de los vascos en Venezuela.

Hubo una ofrenda floral en el Panteón, acto sencillo y respetuoso que la prensa comentó, y José María de Eche-zarreta leyó después una emocionante ofrenda escrita por Lucio de Are-chavaleta, que más tarde fue recogida en un pergamino realizado por Andoni de Borde.

A los tres meses ya el lugar era estrecho para su centenar crecido de socios, y se encontró un local adecuado de Balconcito a Truco, donde había además la posibilidad de construir un frontón. Hubo diversas opi­niones acerca de lo aventurado de salir a costear una casa tan grande, pero continuó prosperando el espíritu de empresa de los optimistas y se fue por d juego de pelota y por una casa más espaciosa, y los que tuvieron fe, triunfaron una vez más.

La inauguración del nuevo local se llevó a cabo el día 31 de julio de 1942, festividad de Iñaki Deuna. Se trabajó día y noche bajo la direc­ción de Andoni de Borde para construir el frontón, que se financió (20.000 botívanesi mediante bonos reintegrables de 25 bolívares cada uno, que se terminaron de pagar religiosamente un poco antes de mudarnos a la nueva casa de El Paraíso, donde está el Centro Vasco en casa propia desde Aberri-Eguna del año 1950.

Esta casa de Balconcito a Truco, con sus estrecheces, con su redu­cido frontón del fondo, fue sin embargo el lugar donde se consolidó la agrupación de los vascos en Venezuela y donde más nos encariñamos. Aquí comenzó ya a tener su primer secretario a sueldo (Moisés de Montoya); 'aquí llegó el Presidente Vasco José Antonio de Aguirre en su primera visita a Venezuela después de fugarse de Berlín, en octubre de 1942; aquí nació la revista "Euzkadi', bajo la dirección del eminente científico venezolano Dr. Juan Iturbe; aquí se creó también el Coro que después se llamaría "Pizkunde", bajo la dirección de Antón de Gárate (primera aparición pú­blica en el Teatro Municipal, invitado por la Asociación de Conciertos, bajo la presidencia del Maestro Plaza, en 1942, con un éxito que obligó a repetir); aquí nació Eusko-Gaztedi (Juventud Vasca) en junio de 1948 (primer presidente, Martín de Ugalde); también nació la Sección Femenina, bajo la presidencia de Agustina Amunárriz de Larrañaga; el Deportivo Vasco, a fines de 1944, bajo la presidencia de Julián de Lizarralde, y la sección cultural "Gernika", en 1948.

Pero la casa estaba haciéndose pequeña; los vascos iban llegando cada vez en mayor número y hubo que tener la visión optimista de un nuevo traslado, pero esta vez de algo más importante que una simple mu­danza. Y la tuvo José de Elguezábal, el último Presidente del Centro Vasco de Balconcito a Truco y el primero de la nueva sede en El Paraíso.

La casa de El Paraíso, levantada sobre 10.000 metros cuadrados de terreno, con un frontón de pelota de 45 metros de largo, pudo construirse gracias a la creación de la Sociedad Anónima Inmobiliaria Euskalduna, constituida con acciones por valor de 1.150.000 bolívares. En la primera piedra, que bendijo el bien querido Monseñor Lucas Guillermo Castillo, se depositó el documento que dirá a otras generaciones el objeto de aquella construcción y los directivos que lo llevaron a cabo.

Los actos inaugurales se celebraron en la primera quincena de marzo de 1950, bajo la presidencia del Lendakari José Antonio de Aguirre, a quien acompañaban, en tan memorable ocasión para los anales de la presencia vasca en América, los también invitados de honor Joseba de Rezóla y Jesús de Galíndez.

Este buen patriota venía por primera vez a Venezuela y se despidió después prendado de sus gentes y su paisaje. Jesús de Galíndez no ha podido cumplir su deseo de regresar para este 15 aniversario. El Lendakari sembró junto con él en los jardines de la casa vasca de Cara­cas el retoño del Árbol de Guernica, y aquí, en la misma casa que ocupamos


La siguiente fecha destacada de la celebracion del Aberri Eguna en el Centro Vasco de Caracas, coincidio con la Inauguracion del Centro Vasco Caracas El Paraiso 5 de Marzo de 1950

Hace diez años llegaron los primeros. La ikurriña en el asta de los pesqueros, y la decisión en el corazón de cada cual. Lo habían perdido todo en la lucha por su Patria y llegaban a tierra desconocida. La misma que siglos atrás divisó Lakotsa y Lope de Aguirre, la misma en que nació Bolibar. Hoy la fortuna de varios se cifra en millones; pero la ikurriña sigue enarbolada en el asta y en el corazón.

Una fila alargada de gudaris y ezpatadantzaris esperaba nerviosa la llegada del viajero. Había venido de lejos; lejos en el espacio, y lejos en la historia. Venía, no de París donde ahora reside exilado, sino de Gernika donde hace catorce años fue elegido Lendakari por los apoderados de los pueblos vascos. Y los vascos de Venezuela querían darle la bienvenida en su nueva casa -Euzko-Etxea-, para enlazar el presente de venturas con el pasado de lucha, para demostrar a todos que su decisión sigue siendo la misma.

Dos días atrás, alguien se había permitido amenazarles con represalias. Si eran "buenos chicos", el gobierno franquista estaba dispuesto a enviarles nada menos que al embajador Aznar -el famoso traidor a su pueblo y a cuantas causas abrazó-, y hasta un puñado de dantzaris traídos en avión desde Madrid; pero si eran malos, si eran malos, si invitaban a su Lendakari, perderían toda ilusión de pasaportes y visados para visitar a sus familias allá en el País Vasco natal. ¡Pobre hombre!. La respuesta se la estaban dando aquellos verdaderos dantzaris, venidos diez años atrás o nacidos en el trópico, que escoltaban electrizados al Lendakari Aguirre por la Avenida Principal del Centro Vasco.

Con él venía otro hombre. Casi todos le recordaban como fue un día: alto y fuerte, enérgico, con voz de mando. Cayó prisionero en su puesto de mando, fue a la cárcel con sus gudaris y fue condenado a muerte; cuatro veces estuvo en capilla para ser ejecutado como lo fueron otros de su misma celda; después dirigió la resistencia clandestina... Aquel hombre, hoy de figura encorvada y rostro torturado, pero siempre con sonrisa de optimismo, simbolizaba a los hombres que no han cesado de luchar.

Y juntos los dos, el Lendakari y el Jefe de la Resistencia, caminaron hasta la puerta del Centro Vasco, donde el txistu les saludó con los compases seculares del "Agur Jaunak". Como antaño, como siempre.

"El Paraíso" es el barrio residencial de más raigambre en Caracas. Algún día le superarán los nuevos barrios que se están construyendo hacia el Este, pero todavía conserva la superioridad que le da la tradición. Y en su corazón, encaramada en la falda de una colina, es donde los vascos de Venezuela han construido su Euzko-Etxea. Un inmenso caserío diseñado por Miguel Salvador -el hombre que está vasquizando la arquitectura de la futura Caracas-, que se desborda en terrazas superpuestas hasta el frontón y los jardines.

Aquella mañana del 5 de marzo de 1950, terrazas y jardines estaban colmados por más de dos mil vascos y amigos, llegados algunos del interior de la República y aun de más allá de sus fronteras. Para asistir a la misa y al izamiento de las banderas,

Allí estaban todos. Desde el Dr. Gonzalo de Aranguren, Carmelo de Elorriaga, Los Badiola, Aguirrezabala, Lizarralde y demás magnates de la construcción; junto a los Olarso, Estornes, Carranza y Las neskas de Euzko Gaztedi, soliviantadas por ese dinamismo trepidante de Edurne Altuna.

Viejos y jóvenes, ricos ya y quienes van camino de serlo, gastetxus y emakumes. Y quizás más sonrientes que ninguno, los dos hombres que hicieron posible la ejecución de aquella casa: José de Elguezábal, el Presidente del Centro y el Dr. Luis de Bilbao, el Delegado Vasco

Ocho días duraron las fiestas, una semana con dos domingos. Y el público siguió siendo fiel a la convocatoria. Lo mismo en las conferencias culturales, que cuando se les llamó para exprimir los bolsillos. Su generosidad fue digna de los hombres que han sabido triunfar. José Antonio de Aguirre les habló de la historia vasca; y yo les hablé de los vascos en América. El hombre del interior les narró la vida en las cárceles y en la resistencia. Nicanor de Zabaleta acarició para ellos el arpa con su mano maestra. Los dantzaris reprodujeron el ballet de la ópera "Amaya" y las figuras de la mascarada suletina. El orfeón Pizkunde de Antxon Gárate entonó motetes religiosos a Jaungoikua, y cantó en euzkera las viejas melodías de la raza. Los pelotaris inauguraron el frontón,

Una semana que pasa pronto, aunque rindió al más fornido. Una semana que quedará grabada en el recuerdo de cuantos |a vivieron. Una semana, sobre todo, que emocionó a los viajeros que en su peregrinación patriótica van conociendo tantos países y tantos vascos esparcidos por el mundo,
.
El 5 de diciembre de 1949 la Junta Directiva del Centro Vasco acordaba invitar a José Antonio de Aguirre a la inauguración de la nueva sede . El 2 de marzo de 1950 Aguirre y Jesús de Galíndez, delegado vasco en Nueva York, llegaban a Venezuela. En el aeropuerto de Maiquetía son recibidos por el delegado Luis Bilbao; el presidente del Centro, José de Elguezabal, y Gonzalo de Aranguren.

El día 3 Aguirre ofrecía una rueda de prensa. Por fin, coincidiendo con el Aberri Eguna, comenzaban los actos inaugurales. En estos participan, además de Aguirre y Galíndez, Joseba de Rezóla, Andoni de Arozena (en euskera) y el arpista Nicanor Zabaleta. El día 12, coincidiendo con la jornada de clausura, se plantó un retoño del Árbol de Gernika .

Palabras del primer Lendakari de Euzkadi José Antonio Aguírre Inauguracion Centro Vasco Caracas (El Paraiso) 
En tierras sujetas a la violen­cia, conocí el alma de América. Errante y solo, sentí la angustia del que todo le falta. Seis me­ses y medio estuve en países do­minados por el nazismo, de los cuales cuatro y medio en Berlín. y en esas horas de incertidum-bre, de ansiedad y de angustia, pedí a las almas de América que me instruyeran. Llevo en mi co­razón no sólo la gratitud y la admiración para el hombre que plasmó la más grande empresa de Libertad, sino también una gratitud particular, exclusiva, para los hombres de América y de Venezuela que en ese tiempo de inseguridad y de zozobra que he apuntado me ayudaron a salvar lo que más quiero: a mi es­posa y a mis hijos. Gracias a un diplomático venezolano y gracias al Gobierno y a las Autoridades venezolanas, mi esposa con mis hijos, pudo salir de Europa, co­mo la señora viuda de Guerra, natural de la ciudad de Mérida, la andina ciudad de Venezuela.
 No es éste el tema de mi con­ferencia. Quiero apuntar única­mente que dentro del alma de todo vasco existe para Bolibar un fondo de profunda admira­ción, respeto y afecto. Como li­bertador de pueblos, como fun­dador de doctrinas magníficas que alumbrarán un día en todo su esplendor, porque todavía la doctrina de Bolíbar, no ha dado todo su rendimiento. Yo os ha­blo con esta emoción, como vas­co, hacia aquel que, sabiendo libertar pueblos, tuvo pensa­mientos que están inscriptos en siglos de historia nuestra.
 Bolibar.   Su época, la del enciclopedismo, la deí liberalismo en la conciencia y en las leyes públicas, la de la emancipación de los pueblos sojuzgados. Su empresa, librar media América del yugo español, reconstituyen­do pueblos libres y prósperos.
 Empresa digna de quien lle­vaba sangre vasca en sus venas, continuación de una historia de universalidad vasca.
 Decir que Bolibar, además de Libertador de América, fue de­fensor de la fe de aquellos na­turales, podrá parecer a algunos un contrasentido.
A este propósito, un recuerdo que además de su actualidad tie­ne la fuerza de la prueba:
Corrían los años de levanta­miento independentista america­no contra la opresión española. Como en tales casos acontece, el poder dominador aprovecha to­da clase de recursos y personas para su fin de avasallaje. Entre otros eran aprovechados los ecle­siásticos que, lejos de ser evangelizadores de una doctrina que es de todos, eran propagandistas celosos del poderío español.
 Bolibar se dirige a Pío VII, y, en forma personal en veces, otras por medio de embajadas, le ruega con todo el calor de un gobernante libertador, que el clero español y españolizante de Venezuela fuera sustituido por clero indígena, mejor conocedor del pueblo y más querido de él; que los obispados fueran ocupa­dos por americanos y, en todo caso, provistos desde Roma y no desde Madrid, como acontecía en virtud del regio patronato.
 Pío VII comprende rápido la magniiud del hecho expuesto por Bolibar y cruza con él interesan­tísima, cordial y copiosa corres­pondencia, recibe algunos de sus enviados y se dispone a adoptar medidas en consecuen­cia. Pero la dominación que no entiende el alto lenguaje de amor que comienza a relacionar al Libertador de media América con el Padre de todos los fieles, amenaza con romper con Roma, mueve las Cancillerías europeas, maneja la intriga, sin importarle que con ello ponga en peligro inminente la fe de las nacientes Repúblicas suramericanas. Bo­libar, para aquellos "magnáni­mos defensores de la fe", es ma­són, hereje y enemigo de la re­ligión. . .
 Sin embargo, Pío VII da la razón a Bolibar, salta por enci­ma de cuantos obstáculos se le oponen y el sacerdocio elegido desde Roma comienza a penetrar en el pueblo, al que por ser el suyo quiere y comprende.
 Es la eterna lucha entre el poder despótico y la razón y el derecho, sin que importe a su ce­guera que de su actitud inicua pierda la fe pueblos enteros. . . El caso se ha repetido en muchos pueblos, sin que pueda excep­tuarse a Euzkadi.
Palabras de Jose Antonio Aguirre, en la nueva sede del Centro Vasco (El Paraiso) de Caracas


Conferencia dictada en el Centro Vasco de Caracas el 7 de Marzo de 1950 por el Lic. Jesús de Galíndez. Inauguración del Centro Vasco.

Hace pocos años, en una de esas reuniones que tanto gustan a los norteamericanos, el chairman del banquete iba presentando a los distintos oradores con sus títulos académicos de la Universidad de Harvard, de la Universidad de Columbia, de la Universidad de Yale; cuando le llegó el turno al patriarca de la colonia vasca de New York, él mismo se adelantó para autopresentarse como "Valentín Agirre, de la Universidad del Monte Sollube".

En esta frase, al parecer jocosa, y que indudablemente demuestra el profundo menosprecio con que Valentín Agirre juzga a todos los intelectuales y más aún si son profesores, se encierra, sin embargo, una de las razones de nuestra subsistencia como pueblo. Porque, privados de Universidad y de enseñanzas propias, el vasco ha tenido que reaccionar por encima de la cultura que le ha sido impuesta en centros de enseñanza ajenos, para mantener su cultura, su modo de vida, su espíritu, su tradición. La Universidad del vasco ha estado en cada caserío, en cada aldea, en cada valle, en el Monte Sollube.

Un pueblo está caracterizado, más aún que por sus características raciales, por su cultura, por su tradición, por su espíritu. La cultura vasca tiene una recia personalidad a través de los siglos y se ha proyectado ínter nacional mente.

Uno de los campos en que esa influencia se hace sentir de una manera más intensa es en la colonización americana.

Los vascos llegaron a suelo americano siglos antes de su descubrimiento oficial por Cristóbal Colón, aunque se limitaron a pescar el bacalao y la ballena, sin pensar en hincar banderas que marcaran una conquista. Ya en el Fuero de San Sebastián del año 1150 se habla de la pesca de la ballena por sus marinos; y consta documentalmente la presencia de los pescadores vascos en Terranova desde 1413, probablemente estaban yendo regularmente a estos parajes desde uno o dos siglos antes.

El piloto de la expedición colombina en 1492 es un vasco, Juan de Lakotsa (La Cosa para los españoles), que al mismo tiempo es propietario de la nave almirante, la "Mari Galante", rebautizada como "Santa María"; también son vascos la mayoría de los tripulantes de esta nao. Desde entonces no faltan los vascos en ninguna de las expediciones descubridoras. Sebastián de Elkano da la vuelta al mundo por vez primera en 1519-21. Urdaneta y Legazpi colonizan las Islas Filipinas en 1564-5.

Es curioso observar que los vascos no proporcionan conquistadores, sino colonizado­res. Es decir, los hombres que vinieron al Nuevo Mundo no a conquistar fáciles riquezas, sino a crear nuevas riquezas, a incorporarse a la vida de este continente, y con el transcurso de los siglos a constituir las futuras repúblicas americanas.

Los primeros colonos del Nuevo Mundo son los que deja Cristóbal Colón en el Fuerte Navidad; cuando al siguiente viaje regresa y encuentra la fortaleza destruida y sus hombres muertos, se echa la culpa a los bizkainos que pelearon entre sí "por el oro e las mujeres". Años más tarde, el gipuzkoano Hernando de Cebara es el primer europeo que se casa con una princesa india, con Higuemota, hija de la reina de Jaragua Anacaona. Más tarde, Irala funda Asunción de Paraguay en 1538, Legazpi funda Manila en 1571, Garai funda Buenos Aires en 1580, Zabala funda Montevideo en 1724.

Los tres grandes problemas que provoca la colonización americana son luchas por la libertad; y en ellas ocupan siempre papel protagonista los vascos.
El primer problema es el de la esclavitud de los indígenas. Su gran defensor es el dominico vasco Francisco de Vitoria, que desde su cátedra de la Universidad de Salamanca pronuncia la Relectio de Indiis, que, a la vez que defiende la libertad de los indios americanos, sienta las bases para el futuro Derecho Internacional.

El segundo problema es la revuelta de los primeros colonos contra los poderes omnímodos de gobierno que los reyes habían concedido a los descubridores y conquistadores. Esa revuelta surge en la Isla Española, donde el vasco Adrián de Muxika secunda a Roldan en su protesta contra los hermanos Colón. Y culmina en México, donde el obispo Zumarraga se enfrenta a conquistadores y oidores, a la par que defiende a los indígenas.
El tercer problema será la futura independencia de los países americanos. Aunque ésta tenga lugar a principios del siglo XIX, su primer estallido lo dirige el vasco Lope de Agirre el año 1560, desde el corazón del río Amazonas. Su figura ha sido denigrada por los escritores al servicio de Felipe II; pero, pese a los tintes sangrientos que aureolan su gesta, hay que reconocerle la gallardía de haber sido el primero en proclamar la independencia del Perú y declarar la guerra contra el rey de España.

Con estos antecedentes no es extraño que los vascos se incorporen plenamente a la gesta independentista desde México a la Argentina. Esa participación vasca llega a su cumbre con la figura del venezolano Simón Bolibar, por cuyas venas corría la sangre vasca. Su obra es genial como libertador de naciones, pero quizás tenga aún más valor profético en su espíritu panamericanista, cuando en plena campaña convoca el Congreso de Panamá. Frente a la doctrina de Monroe, que es más bien de carácter negativo y egoísta, la convocatoria de Bolibar supone un ímpetu positivo y altruista de colaboración internacional, que un siglo más tarde llegará a plasmarse en las realidades internacionales y panamericanas que hoy vivimos.

Todo esto tiene una honda raíz en la manera de ser, en la tradición, en la cultura vasca. El vasco que corre por el mundo lleva consigo el mismo espíritu de los vascos que quedan en Euzkadi. Y que en aquellos siglos practicaban una democracia ejemplar a través de sus Juntas seculares.

Los Fueros vascos, que hoy son símbolo, en realidad fueron tan sólo expresiones históricas de la lucha mantenida por los vascos para mantener sus instituciones tradicionales y consuetudinarias de libertad. El primer Fuero, el de Nabarra de 1237, corresponde a la Carta Magna inglesa de 1215; ambos documentos suponen el triunfo democrático frente al absolutismo real que se impone en el resto de Europa. Y esos Fueros, a más de recoger parte del derecho consuetudinario vasco, crean a veces nuevas instituciones para mejor defenderlo.

La institución del "babeas corpus" está redactada en el Fuero de Bizkaya de 1452, dos
siglos antes del "bilí" inglés de 1679. Todos los Fueron vascos declaran que las órdenes reales que no hayan sido aprobadas por sus Juntas, es decir, su Parlamento, "serán obedecidas, pero no cumplidas"; máximas garantía de la soberanía popular. La misma disposición de que todos los vascos son nobles fuera de Euzkadi es la proclamación de su igualdad absoluta; porque es un precepto que se establece a fines de la Edad Media, cuando los vascos que no reconocen la distinción de clases llegan a países donde los nobles tienen privilegios sobre los plebeyos.

Hoy los vascos han perdido sus instituciones políticas y, pugnan por recobrarlas. Pero conservan su cultura, y dondequiera que estén reaccionan como lo hicieron sus antepasados. Esa es la actuación de los vascos en Venezuela y en toda América.

Es más, pese a la opresión y al exilio, sus instituciones reprensentativas mantienen una vida internacional activa. El Gobierno Vasco y los organismos vascos se han visto representados en Congresos internacionales, como el organizador de la futura Unión Europea; en las mismas Naciones Unidas se ha hecho presente su actuación. Que casi siempre insiste en el matiz cultural. Así, recientemente, el Departamento de Información de las Naciones Unidas ha editado un documento en lengua vasca: la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Voy a terminar como empecé, recordándoos otra frase de Valentín Agirre. Se jactaba un día ante él cierto profesional de la política, alardeando de facultades oratorias, y don Valentín le cortó diciendo: "También los canarios y los jilgueros te están cantando todo el día y nada te disen".

Vascos de Venezuela, vascos de América entera. No seamos canarios ni jilgueros. Nos lo exigen los vascos que, encerrados en la jaula del franquismo, no pueden ni tan siquiera cantar.

Extracto de la conferencia dictada en el Centro Vasco de Caracas el 7 de Marzo de 1950 por el Lic. Jesús de Galíndez.
Inauguración del Centro Vasco. Marzo, 1950.











Compilacion Edicion y Publicacion
Xabier Iñaki Amezaga Iribarren
Editorial Xamezaga
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